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Michel Hermelin Arbaux era un hombre de pocas palabras. Desde muy pequeño aprendió que en la vida se debía hablar con actos, razón por la cual nunca tuvo temor a trabajar. Tras una infancia dura, llena de carencias y dificultades propias de la Segunda Guerra Mundial, el destino lo alejaría de su natal Francia para llevarlo al que sería su país por elección para el resto de sus días.

Por Colombia, su patria adoptiva, se la jugaría siempre. Ya fuera en el ámbito de la investigación, el académico, el administrativo o el gubernamental, tuvo claro que tenía una responsabilidad con la sociedad que lo había acogido. Este amor por la tierra (en el sentido más amplio de la palabra) se lo transmitió por años a  generaciones de discípulos que pasaron por su aula. “Michel nunca pensó que su trabajo estuviera afuera de Colombia”, sentencia su esposa Marta Elena Bravo para definir ese amor por este país.

Sus colegas lo recuerdan como un académico riguroso, un hombre que hablaba de un conocimiento en el que todo y todos cabían. Siempre su puso en los zapatos del otro, ayudando a los demás, entendiendo lo que cada persona tiene que enseñarle. Entendió siempre al saber como una construcción colectiva alejada de los egoísmos.

No le gustaban las entrevistas, prefería pasar horas enteras enfrentándose a las difíciles preguntas que le hacían los niños en la Universidad de los Niños, programa de EAFIT del cual fue siempre entusiasta participante. El menor de sus hijos, Daniel, lo recuerda casi como un niño que disfrutaba aprender y que la gente aprendiera, un investigador que jamás perdió su capacidad de sorprenderse y emocionarse con lo que le ofrecía la naturaleza.

Su esposa Marta lo define con su mayor virtud: el compromiso. Una característica que le permitió vivir intensamente, disfrutar de quienes lo rodeaban, sacarle provecho a la ciencia y entregarse por completo a sus afectos.

Casi como una paradoja de su filosofía de vida, siempre entregada con pasión al trabajo, la muerte lo sorprendería escribiendo el pasado 16 de agosto.  

El 26 de noviembre, en el marco de la entrega de los Premios Alcaldía de Medellín a la Investigación, se celebró su vida y aporte a la investigación de la ciudad que llamaría hogar para siempre. Esa misma distinción que recibiría con humildad en 2011 ahora le agradecía a la vida por haber puesto a un hombre de sus calidades en esta tierra.

Su esposa Marta Elena, junto con sus hijos Nicolás y Daniel, recibieron un reconocimiento de manos del Doctor Luis Fernando García Moreno quien también fuera distinguido con el Premio por una vida dedicada a la investigación en 2007. García   terminaría el homenaje exaltando a los jóvenes a mirar en Michel Hermelin un ejemplo para su labor investigativa. Seguramente la labor del profesor, amigo, colega e investigador brillante marcará por años a nuevas generaciones de científicos en nuestra ciudad.   

Como primera agencia de educación superior en el país Sapiencia tiene un reto inmenso. Esta institución actualmente tiene el objetivo de coordinar las estrategias que desde la Alcaldía de Medellín se tienen para fortalecer el sistema universitario en la ciudad, proyectos que transforman la ciudad y generan verdaderas políticas públicas alrededor de la educación.

Sapiencia, a pesar de apenas estar en su etapa de crecimiento, se ha convertido en un ente fundamental para la ciudad. Hoy adelanta proyectos que buscan facilitar el acceso, articular  metodologías, relacionar con el sector productivo, fortalecer el sistema, entre otros objetivos por los que se trabaja en diversos proyectos. Hablamos con Clara Mónica Zapata, subdirectora de la agencia, para conocer cómo se articula el Premio “Alcaldía de Medellín para Investigación” en su trabajo y cuáles son las perspectivas del mismo para el futuro.

¿Qué significa el Premio Alcaldía de Medellín a la Investigación para Sapiencia?

Para la agencia para la Educación Superior Sapiencia, el Premio a la investigación no solamente se enmarca como un estimulo, sino que nos permite validar un componente misional como es el generar y consolidar la investigación como una prioridad para el sistema de educación de la ciudad.

¿Qué resultados se esperan conseguir? ¿Qué viene para ellos?

La definición de políticas integrales en este campo que permitan al sistema de Educación Superior, tener las herramientas y las plataformas necesarias para el desarrollo, la proyección y aplicación de conocimiento en el contexto que la ciudad y la región nos está demandando.

¿Cómo se articula esto con otras acciones de Sapiencia alrededor de tema de la investigación en la ciudad?

Varias acciones y proyectos se están desarrollando en este ámbito. Uno está en el marco de ciudadelas universitarias que está definido en el Hito de Consolidar la Línea de Infraestructura para la Gestión de Conocimiento. Con éste se busca integrar en una mapeo claro los procesos de investigación - innovación que viene desarrollando la ciudad  referido a investigadores, grupos y líneas, según campos de conocimiento, así como espacios físicos y tecnológicos como laboratorios, salas, plataformas, centros de investigación e innovación.

De esta forma, con un sistema  de información y georeferenciación se podrá optimizar y potenciar su uso.

¿Cuál es la realidad de la labor investigativa en la ciudad? ¿Hacia dónde se proyecta?

Creo que la respuesta anterior, da cuenta de esta pregunta, pero complemento algo: hay un buen avance en temas de investigación de innovación y las organizaciones hacen un esfuerzo importante, pero aun no hay un trabajo en Sinergia (estrategia de Sapiencia que busca articular la labor de las instituciones de educación superior adscritas al municipio de Medellín). Esta es una de las estrategias que desde Sapiencia se esta planteando.

Desde Sapiencia, ¿Qué balance se hace del Premio en su décima edición?

Sin duda el balance es muy positivo ya que se denota continuidad y especialmente un crecimiento significativo. El Premio se convierte en una mediación para la valoración y la identificación de indicadores que sirven de base para, sumado a otras estrategias,   orientar una política clara  para la investigación y la innovación en la ciudad.

En diez años son muchas las anécdotas particulares que se entretejen para narrar una gran historia. Al llegar a su décima versión, el “Premio Alcaldía de Medellín para el fomento a la investigación 2015” puede ver atrás y mostrarse como un punto de análisis de las cosas que han pasado en la investigación de Medellín en este tiempo.

Con satisfacción, grandes investigadores que han dedicado su vida al servicio de la ciudad han sido reconocidos, novedosos proyectos que hablan de la capacidad de nuestros científicos han tenido la suficiente visibilidad para crecer y talentosos estudiantes encontraron ese impulso que ratificaría su opción profesional por el resto de sus vidas.

En total han sido 925 postulados, proyectos y personas que trabajan desde diversos campos por la investigación y que han encontrado en el Premio una forma de visibilizarse ante la ciudad. De éstos, 161 se han presentado en el presente año lo que ha marcado una cifra récord y determina el momento histórico que vive nuestra ciudad en el campo de la ciencia aplicada. Así, se superó la marca de 158 postulados que se había marcado en la edición de 2012, la cual era la mayor entre las nueves ediciones anteriores.

De estos postulados, se han reconocido 112 ganadores (entre personas y proyectos) distribuidos en cuatro categorías: ocho destacados por su vida dedicada a la investigación (el primer año fue declarado desierto), 18 investigaciones significativas, 85 estudiantes y un premio especial entregado en la edición 2012 en el que se reconocía un proyecto en el área de la innovación en energía, salud y TIC. A este grupo de galardonados se le sumarán los trece ganadores presupuestados para la edición actual.

En todos estos años las universidades, como centros de conocimiento e investigación de la ciudad, han resultado ser validadores y aliados del esfuerzo. Gracias a su acompañamiento e interés, los postulados aumentan y la variedad de proyectos se evidencia en las propuestas. Entre estos centros de educación superior se destaca la Universidad de Antioquia, institución líder en el trabajo investigativo en la región que ha aportado cerca del 41% de los ganadores. Los restantes premios se los distribuyen entre las más importantes universidades de Medellín.

Los campos de estudios de las investigaciones también son tan variados que van desde aplicaciones para la industria, avances en el campo de la medicina o  novedosos sistemas constructivos hasta  dispositivos biomédicos, estudios sociales. Un rango amplio de propuestas que describen una ciudad inquieta y con un talento a la espera de apoyo en el desarrollo de sus investigaciones.

Los ganadores en la categoría de estudiantes ratifican el compromiso a futuro. La mayoría de ellos han profundizado sus estudios lo que ha fortalecido el trabajo en investigación y, a la postre, colaborará con generar un tejido científico fuerte, dinámico y reconocido en Medellín.

Son estas historias las que validan el trabajo del Premio Alcaldía de Medellín a la investigación, las que respaldan el esfuerzo por reconocer cada año a quienes ofrecen su conocimiento para hacer de ésta una mejor ciudad.

En el mundo de la investigación hay una discusión tan antigua como la labor científica misma. Ésta gira en torno a determinar la relevancia de un trabajo científico, para algunos una polémica bizantina que no tiene una única respuesta pero que resulta clave para determinar algunas razones que nos llevan a encontrar un ganador de  premios o reconocimientos como el otorgado por el Municipio de Medellín.

Algunos expertos parten desde la importancia científica, otros desde su aplicación en la vida de las personas, la oportunidad del momento o la necesidad que el entorno en el que se desarrolla. Internacionalmente a los investigadores se les reconoce la hoja de vida por su producción, su nivel de publicaciones, aprendices influenciados pero sobre todo por la importancia de su trabajo para la humanidad.

Hablamos con algunos ganadores del Premio Alcaldía de Medellín a la Investigación para conocer su perspectiva en este tema y ofrecer un panorama que tal vez pueda resultar útil en tiempo de postulaciones.

Para Gabriel Bedoya, distinguido en 2009 por una vida dedicada a la investigación y hoy jurado de esa misma categoría, la relevancia de una investigación parte desde la pregunta. Para el veterano profesor de la Universidad de Antioquia hacer un cuestionamiento preciso permite tener un punto de partida claro, una condición innata  de inquisidor que debe tener el científico para poder resolver los problemas coyunturales que la sociedad necesita.

En este aspecto, el profesor Bedoya cree que hace falta regresar a la investigación de las ciencias básicas pues actualmente se han mezclado conceptos como el hecho científico de investigar con un desarrollo tecnológico como la innovación. En su concepto, este estudio es a largo plazo porque a partir de éste es desde donde se desarrollan realmente los países.

Por su parte Santiago Correa, coordinador del Grupo de Investigación en Bioingeniería (GIB) conformado por las universidades CES y EAFIT, considera fundamental profundizar la discusión alrededor de la investigación aplicada en nuestro medio. El ganador del Premio en la categoría a la investigación de mayor impacto del año 2012 por su trabajo en el desarrollo de implantes personalizados, considera que esta es una aproximación que apenas se hace en Colombia pues la academia ha estado alejada del mundo productivo.

“A mí realmente lo que más me interesa es que tenga transferencia en  la sociedad por eso desde el planteamiento de la pregunta a resolver debe considerarse este aspecto. En otras palabras, preguntarse ¿qué hacer? Pero también ¿qué pasa después?”, expone Correa con contundencia. En este apartado EAFIT es un ejemplo en nuestro medio pues busca alianzas y estructuras de negocios que permitan generar ingresos por la comercialización de productos resultados de su trabajo investigativo.

Si buscamos un punto intermedio, el de Juan Sebastián Osorio puede darnos un encuentro entre el conocimiento puro y su aplicación en la “vida real”. Osorio, ganador del Premio Alcaldía de Medellín a la Investigación como estudiante de pregrado en 2009, ha desarrollado su carrera en las aulas universitarias de Colombia, Alemania o los Estados Unidos pero siempre buscando entregar soluciones prácticas que puedan apropiarse en las calles del mundo. Para él, ambos tipos de investigación se relacionan íntimamente pues desde el conocimiento que genera una se pueden explicar muchas cosas en el desarrollo de propuestas, son como los cimientos de un edificio.

Cualquiera sea la aproximación, los tres investigadores (vale decirlo, dedicados a la investigación aplicada) le otorgan un porcentaje alto del éxito a un sentimiento que va más allá de los libros o el conocimiento desarrollado: la pasión. Para Juan Sebastián Osorio esta es el impulso que lleva al científico a levantarse todas las mañanas y continuar buscando el camino correcto entre muchos equivocados, para finalmente encontrar la forma de entregar su conocimiento al servicio de los demás.

Gabriel Bedoya define esta característica del buen investigador, como cualquier profesional, como el resultado de la coordinación entre la aptitud (talento natural) y la actitud (voluntad de hacerlo). En su concepto es la única forma de encontrar el camino real al éxito. Mientras existan personas con la dedicación y persistencia para buscar respuestas, hombres y mujeres que siempre tienen nuevas preguntas, no importa si es en las ciencias básicas generando nuevo conocimiento o en la aplicación de nuevas soluciones desde la ciencia, siempre habrá espacio para encontrar investigaciones relevantes que hagan la vida de todos un poco mejor.

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